Es cierto que existen millones y millones de motivos en el mundo para estar triste, desde el más grande al más absurdo, pero ¿y qué?, ¿acaso eso debe detenerte, mandarte al extrarradio y hacer que dejes de pensar en quién eres realmente?, ¿debe eso impedirte de disfrutar de la vida? Obviamente la respuesta es un "No" subrayado, en negrita, enorme y rotundo.
Olvida los problemas y empieza a creer en la felicidad. Es tan real como la vida que te han brindado para disfrutar de ella, como las canciones que nos emocionan, las caricias, las palabras, las maravillas que nos rodean y somos capaces de sentir, las locuras que podemos hacer o la creatividad que llegamos a tener.
Sal ahí fuera y divierte, inspira una profunda bocanada de vida que te inunde los pulmones y te llegue al cerebro, evádete de todo cuando se te apetezca, cuando lo necesites, corre y vuela a donde quieras.
Hablando en plata, baila, bebe, fuma, folla, sonríe, haz lo que te plazca, no pienses en el mañana y mucho menos en el ayer, vive y sobre todo sonríe, sonríe mucho y disfruta del presente. Ahí fuera están tú y tu vida. Disfrútala.

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