Y el mundo gira
y cada uno mira únicamente a sus pies,
rompiendo ilusiones a los de su alrededor.
Hijos, amigos y hombres que beben lágrimas,
cargadas de amargura azul añil,
de apagado color verde sordo.
Hijos, amigos y hombres que fingen alegría
tras una pared de escombros,
derruida por negras voces de desilusión,
mansas fieras que hieren tu ser a hurtadillas
y un ferviente fuego hueco que te vacía,
que te hunde en el centro de tu ser.

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