29 jun 2014

Cinco quintas partes. Capítulo 1: Los ROJOS

Toda historia debe tener un comienzo, y la nuestra empieza exactamente en un país en especial, el país de los ROJOS. Los ROJOS eran conocidos como seres pasionales. Hacían cuanto querían, cuando y como quisieran. Se movían por una fuerza a la que ellos llamaban "Corazón".

En su país reinaba el caos, el ruido, el desorden y la locura. Todos hacían lo que les decía su propio "corazón", sin tener en cuenta al resto, sin obedecer a ningún tipo de regla. Era un país en continuo conflicto, en el que nunca habían vencedores, sino vencidos.


Lo extraño es que al mismo tiempo se respiraba un aire de autorreproche , pues cuando alguien consideraba que había sobrepasado los límites de lo que él entendía para sí mismo como "lo debido", se recluía en una prisión especial. Esta prisión no estaba custodiada por ningún guardia, no tenía puertas, a excepción de la de entrada, ni ventanas, únicamente colgaba de la fachada un cartel en el que podía leerse "PAENITENTIAM", lo cual, traducido del latín significaba "ARREPENTIRSE". Era un lugar oscuro al que se accedía por voluntad propia, sin ningún tipo de juicio previo, salvo el de la misma persona, y se salía cuando se creyese necesario. 

Se dieron casos en los que algunos de los que entraron jamás volvieron a ser vistos. Se dice que aquel que consideraba haber llevado una vida pecaminosa, no era capaz de encontrar mejor camino que la propia muerte.


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