Bueno, realmente esta entrada va a ser un poco distinta a las demás, pues a diferencia del buen rollo, el positivismo, el humor, en contadas ocasiones usado, las ganas de sacar sonrisas o el espacio para la reflexión, hoy se trata de una crítica un tanto negativa. Sí, yo que no juzgo, que creo que el ser humano es bueno por naturaleza, que todo acto está justificado por alguna razón buena o mala, a ojo de los demás; que permito todo a todos, siempre y cuando no dañe a otros. Yo. Escribir una crítica negativa.El tema central será la amistad, eso tan bonito, eterno, maravilloso y espectacular, ¿verdad? Exacto, todo falso, como cada cosa de este mundo, excepto aquello en lo que tú decidas creer.
La amistad es concisa a ojos de la eternidad, dura lo que dura, no tiene unos límites con los que podamos asegurarnos de si la sigues manteniendo con alguien o no, no usa categorías estúpidas como "mi mejor amigo o amiga", "mi amigo o amiga de toda la vida". Estamos con diferentes personas, en diferentes momentos de nuestra vida, establecemos lazos en ese conciso plazo de tiempo y ,¿quién sabe?, quizás esos lazos ya no estén mañana. Se trata de disfrutar del "ahora" con los que estás, "las personas del ahora" las que te animan, ayudan, apoyan, aconsejan, discutes, compartes y disfrutas de algunos momentos, con los que estudias, te vas de escapada un fin de semana, sales de fiesta, planeas un futuro perfecto, juegas a videojuegos, fumas en el parque, vas a conciertos y un sinfín de cosas más; pero siempre ahora.
Todos hemos tenido "amigos geniales", pero ¿a día de hoy qué son? Muchos han pasado a ser gente que saludas, que habitan el mundo sin más, a los que ves como a conocidos e incluso con algunos puedes contar contar para una fiesta, que siempre te van a seguir cayendo bien; otros, por razones varias, pues ya ni te hablan, han pasado a ser una figura más que se pasea por la calles sin que se le de la menor importancia, y tú pues lo aceptas sin más. "Ahí está ese humano al que un día conocí y con el que pasé buenos ratos". Aunque para algunos, tú eres esa persona, con tus debidas razones, como yo las tuve en su momento con ciertas personas. Es normal, no te autoflageles, algunas personas dejan de importarnos tarde o temprano.
La moraleja de todo esto es que no puede aferrarte nunca a nada. El mundo está en continuo cambio y lo mejor que puedes hacer es adaptarte a cada uno de ellos, de la mejor forma que sepas. Ya lo dijo Heráclito hace siglos, "nunca te bañaras dos veces en el mismo río". Es cierto que pueden afectarte las cosas, pero debes ser consciente y pensar en si de verdad merece la pena estancarse en algo, o seguir adelante, hacia donde te lleve el cauce de tu vida.
La gente viene y va, y de cada uno puedes aprender cosas buenas. Mantén a aquellos que te aporten lo mejor de sí, durante el mayor tiempo que puedas, aprovéchalos, pero no te acomodes, quizás mañana no estén.Pueden llamarme frío o todo lo que se les ocurra, pero a día de hoy, realmente no echo en falta a ninguno de los que alguna vez fueron mis amigos. Como he intentado explicar, en el mundo todos somos prescindibles, excepto nosotros mismos, exclusivamente para nosotros mismos. Y es por ello, que únicamente vale la pena disfrutar del ahora, que es lo único que realmente tenemos.
Y tú, ¿echas de menos a alguien? ¿Crees que merece la pena seguir recordándolo? ¿Has conocido a otras personas antes o, después que él o ella? ¿Prefieres aferrarte al pasado o seguir hacia adelante? Piénsalo, reflexiona, comparte tu opinión, o guárdatelo en tu interior.
No hay comentarios:
Publicar un comentario