4 jul 2014

Cinco quintas partes. Capítulo 3: Los VERDES

Los VERDES, a diferencia de los anteriores, no poseían un país propio, vivían en plena naturaleza. Habitaban cualquier lugar lleno de vida, cualquier pedazo de tierra creado por "la Madre Naturaleza", diosa suprema, sin forma, ni imagen corpórea a la cual adoraban y consideraban el sustento vital de todo cuanto les rodeaba.


Vivían en los bosques, praderas, barrancos, cuevas y lagos como el resto de animales. Eran libres, jamás luchaban y solo eran capaces de amar, amar a todos y cada uno de los seres vivos que los rodeaban. Tomaban lo justo y necesario de "la Madre Naturaleza" y nunca sacrificaban a ningún animal.

No vestían ninguna prenda de ropa a excepción de las coronas de flores que algunos se hacían. Ésta es una de las razones por las que eran nómadas, puesto que siempre iban en busca de sitios cálidos. Cultivaban las tierras el tiempo que estuvieran allí, y a la llegada del invierno, volvían a abandonar el lugar.

La familia para ellos era algo muy relativo. Cualquiera que estuviera en un momento dado con otro, era considerado familia, fuese humano o animal. Y cuando alguno del grupo o pareja decidía tomar otro rumbo, se separaba de la familia sin más.

Morían a temprana edad a causa de su pobre alimentación en nutrientes y la falta de recursos médicos cuando enfermaban. A los muertos se les dejaba bajo un árbol y se le imploraba a "la Madre Naturaleza" que el alma del difunto quedara libre para poder corretear por los valles, praderas, lagos y montes, disfrutando así de la vida tras la muerte; y que el cuerpo sirviera de alimento para aquel árbol bajo el que ahora descansaba.


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