En este país se vivía por y para trabajar, y cuando no lo hacían, sus ciudadanos ocupaban el tiempo con otras tareas como aprender, investigar, hacer ejercicio, arreglar viejos electrodomésticos, organizar el calendario del siguiente mes... No existía un solo segundo, desde que se levantaban, hasta que anochecía que no aprovechasen. Si un edificio ya no era lo suficientemente alto, se derribaba y se empezaba a construir uno mejor, más alto, más grande, más luminoso. Y así una y otra vez.
Vivían tan obstinados con la idea de que la productividad y la perfección eran lo más importante, que muchos morían a edades tempranas debido a causas generadas por agotamiento o exceso de exposición al estrés.
Era el único país que deseaba conquistar al resto, pues pensaban que su forma de hacer las cosas era la más correcta. Eran intransigentes en todos los sentidos y avanzar y perfeccionar era su meta, una meta que querían extender al resto de "inconscientes y vagos", tal y como consideraban al resto. Pero esta expansión nunca pudo ser llevada a cabo, pues para cuando llegaban ante las murallas de los otros países o a los bosques, tras días sin dormir para aprovechar al máximo el tiempo, caían rendidos al suelo.

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